La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

Los independentistas de Cataluña ponen a la prensa a su favor

pixabaySi usted reside en Cataluña y quiere conocer lo que de verdad están haciendo los independentistas para salirse con la suya, le conviene leer este informe titulado “Déficits de calidad democrática en Cataluña” redactado por la Societat Civil Catalana, una asociación formada por ciudadanos de todos los colores contrarios al proceso separatista. Lo que en él se dice no va a encontrarlo fácilmente en los medios catalanes salvo por exclusión, cuando alguno de ellos critica las actividades, los mensajes o los papeles de la Societat. Si usted vive fuera de Cataluña, dispone de más información en los medios, pero también encontrará datos muy valiosos para completar su idea acerca de la locura política secesionista que lidera Artur Mas y sus traumáticos efectos. Es muy fácil obtener el informe, ahora que Internet hace la vida imposible a la censura: basta con pinchar en este enlace: https://societatcivilcatalana.cat/assets/documents/20150910informeCalidad00.pdf.

Si traigo este documento a este rincón bloguero es por dos razones. La primera, porque la principal preocupación que anima a este espacio es la libre circulación de información relevante y veraz, base del ejercicio de la libertad de expresión; esa preocupación se torna en pesadilla cuando el ambiente se trufa de mentiras como las que ponen en circulación los independentistas con inefable cara de corcho. La segunda razón es la utilidad de los datos que el informe recopila para demostrar la sumisión de los medios que consiguen los independentistas, medios públicos (con TV3 en vanguardia) y también privados.

Una maniobra esencial para el control de los medios es la concesión de subvenciones, sobre la que existe escasa y confusa cuando no nula información. Los requisitos de tales subvenciones –se lee en el informe- “han favorecido siempre de un modo claro a los medios que optan por la lengua catalana y a los proyectos orientados al fomento del espacio catalán de comunicación” lo cual pone en evidencia “de nuevo la ´construcción nacional´ como prioridad de las políticas públicas”. El resultado es “una importante dependencia económica de los medios catalanes con respecto al poder político”.

Los autores del informe afirman que “el caso de la publicidad institucional resulta aún más preocupante que el de las subvenciones por dos motivos: por su falta de transparencia (…) y por la fácil instrumentación del mensaje por parte de las instituciones, que hace que con frecuencia se confunda lo que habría de ser un contenido vinculado a la prestación de un servicio público con la propaganda política”. Y una de sus conclusiones es la constatación del resultado alcanzado con el abuso: “el proyecto separatista no habría logrado aunar tantos adeptos sin contar con el apoyo de unos medios de comunicación que, de modo claramente orquestado, identifican una y otra vez nación y país con Cataluña frente al Estado español”.

Lo que yo pueda reproducir en estas líneas no es más que un breve trazo del relevante informe, en el que también se hace alusión a un reportaje publicado hace un año en El Mundo con datos muy expresivos del control político de la comunicación a través de las subvenciones y socorros públicos, datos que, no está de más repetirlo, escasean en la generalidad de los medios. Esa pieza periodística, titulada “181 millones para los medios en pleno proceso soberanista”, se puede consultar aquí: http://www.elmundo.es/grafico/espana/2014/09/08/53db717bca4741781c8b4577.html.

Pero no nos quedemos en el control de los medios, por muy importante que esa trampa sea para conseguir disfrazar la información. Lo conveniente para catalanes y no catalanes es echar un vistazo a todo el informe, que es una radiografía de la parte más oculta de la realidad de Cataluña convulsionada por la fiebre independentista, desde la actuación de la Generalitat al margen de la ley (primer capítulo) hasta la demonización del discrepante (capítulo final) para concluir en unas conclusiones que esclarecen las “carencias democráticas” de la Cataluña de hoy.