La agonía de los medios venezolanos

 

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De nuevo estamos observando cómo un gobierno, de origen electoral, asume el autoritarismo para sobredimensionar al Estado sobre la sociedad. En Venezuela, este proceso, impregnado de militarismo, se revistió de revolución para dotarlo de un discurso con eco internacional y justificación barnizada de igualitarismo.

Para consolidar dicho control desató toda una ofensiva para domesticar a los medios masivos de información violando la Constitución y la Ley de Ejercicio del Periodismo.

El Gobierno proclamó la tesis de la “hegemonía comunicacional” para “Consolidar la regulación social de los medios de comunicación como herramienta para el fortalecimiento del poder popular” (Plan de la Patria) que consiste en controlar los medios de comunicación y silenciar las voces críticas.

El cierre de Radio Caracas TV, en 2007, fue el inicio de una arremetida contra los medios radioeléctricos y le siguieron decenas de estaciones de radio. En 2009 se cierran 32 radioemisoras y 2 televisoras.

Los medios impresos, por su naturaleza fundamentalmente informativa, están en la mira del régimen y éstos son víctimas de diversas calamidades.

 

La persecución política

La más grave amenaza es de naturaleza política porque el Gobierno insulta, presiona y atropella a medios y periodistas independientes. Decenas de juicios contra medios y periodistas ha iniciado el Gobierno contra sus críticos. Los casos recientes más conocidos son los de el canal de TV Globovisión y los diarios El Nacional, TalCual y Correo del Caroní. (Globovisión fue comprado por un grupo cercano al chavismo. El Nacional ha ido a juicio, ha debido cancelar multas millonarias y ahora circula con apenas un tercio de su paginación normal. El diario TalCual ha enfrentado juicios, ha pagado multas, se redujo a 8 páginas y ahora es semanario. Correo del Caroní, de formato sábana, ha ido a juicio, se redujo a 8 páginas y ahora es tabloide).

Otros diarios padecen el impacto de la crisis: Una empresa española adquirió el diario Notitarde (Carabobo); a través de empresa española Epalisticia compraron El Universal; compraron la Cadena Capriles; El Impulso (Lara) y La Nación (Táchira) afirman estar a las puertas del cierre.

 

La amenaza económica

La crisis económica ha reducido el espacio publicitario en los periódicos ante el cierre de miles de empresas y la reducción de la inversión en anuncios comerciales.

El Estado se ha convertido en el gran anunciante, pero sólo publica en medios que considera “complacientes” y castiga a los “críticos”.

El control cambiario y la devaluación han multiplicado el costo de los insumos importados. Las empresas editoras debían solicitar autorización de divisas para adquirir papel a precio especial, pero este mecanismo se hizo inviable. Luego el Gobierno creó una empresa importadora que vende papel a precio preferencial, pero este canal se utiliza para castigar o premiar a los medios de acuerdo a su “comportamiento” informativo.

A mediados de 2013 varios diarios anunciaron el cierre o suspensión temporal de sus ediciones. Para 2015 han cerrado unos 15 diarios. Los 95 diarios que circulan actualmente comenzaron a racionar el uso del papel y, para abril de 2015, se calcula que el 75% de los diarios han reducido su circulación y número de páginas.

Esta dramática situación no sólo afecta la vida de una firma comercial; impacta sobre el empleo de cientos de periodistas y otros trabajadores. Pero lo más grave es que incide, directamente, sobre el nivel de información que se le niega a los usuarios. Esta situación afecta el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información. Si calculamos cuántas informaciones publican 110 diarios y dejan de circular 15, nos damos cuenta del vacío informativo que dejan.

Peor aún: ¿Cuántas informaciones dejan de leer los usuarios de unos 80 diarios que reducen a la mitad el espacio redaccional? ¿Cuántos dejan de informarse porque su periódico habitual redujo la circulación y ahora no les llega?

 

El refugio virtual

A esta situación hay que sumar la problemática general de los cambios de hábitos de lectoría ante la aparición de otros canales informativos disponibles en la web que han convertido a los llamados teléfonos inteligentes en la principal herramienta de comunicación de las nuevas generaciones de lectores.

Y la misma crisis económica ha impedido a la mayoría de los diarios invertir recursos para integrar impresos y web.

El desplazamiento natural de lectores hacia la web, que observamos a nivel global, adquiere en Venezuela características dramáticas impulsado por la situación de acoso a los medios impresos. No es de extrañar el aumento del uso de los dispositivos telefónicos para comunicarnos e informarnos, el crecimiento del uso de las redes sociales y el incremento del uso de la TV paga.

 

Eduardo Orozco es periodista, profesor de Periodismo (UCV / UCAB)

Expresidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela.