La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG:Pronósticos en el aire

Desde el primer momento se supo que era una temeridad hacer pronósticos sobre el Papa que elegiría el Cónclave, cuyos integrantes guardan hermético silencio profesional antes, durante y después de la reunión. Pero los medios de comunicación insistieron en augurar y algunos incluso en asegurar quién sería el sucesor de Benedicto XVI. La designación del cardenal Jorge Mario Bergoglio ha confirmado que los pronosticadores estaban en mantillas, incluso los que en todo el mundo, dos o tres, acertaron. Pura casualidad. Tras tan clamoroso fiasco, ¿alguien ha pedido excusas al público? Yo no conozco ninguna.

Podría interpretarse el afán pronosticador como un divertimento ofrecido por los medios, al estilo de cuando predicen un resultado deportivo o suministran un horóscopo, que se aceptan como una curiosidad o un pasatiempo. Pero las apuestas sobre el sucesor en la cabeza de la Iglesia se presentaban, en su mayor parte, como probabilidades basadas en datos ciertos, cuando quienes tenían que votar no habían dicho una palabra y se sabía que nunca la dirían. A lo sumo, los vaticinios respondían a opiniones más o menos extendidas en zonas más o menos relevantes del cuerpo eclesial. Nada más. Pero eso no se exponía.

Al final, la elección del Papa Francisco ha demostrado que ese ejercicio estaba sostenido en el aire por una curiosidad compartida entre comunicadores y receptores de los mensajes, pero no por la solidez de los datos que hubieran permitido plantearlo. Ni había datos, ni había seguridad, sino solo impresiones, esperanzas, elucubraciones, fantasías, divagaciones.

Si resulta negativo el espectáculo es por la conexión que tiene con el disfrute de ese derecho humano, fundamental según nuestra Constitución, que se llama derecho a la información, y también por el menoscabo que ocasiona en el crédito de los medios.

El derecho a la información, base de la expresión de opiniones, no es nada sin mensajes ciertos: si no circula la verdad para qué sirve que la ley proteja el derecho a estar informado. En la información no todo es, ni muchas veces puede ser verdad redonda e incontrovertible. A veces, la información contiene conjeturas y previsiones, pero para que sean aceptables han de estar basadas en indicios lógicos y razonables, si no en fuentes creíbles, confiables.

Los pronósticos son frecuentes en las elecciones políticas, apoyados en sondeos entre votantes que llegan a anticipar el resultado cuando están bien realizados por los encuestadores. En la elección del Papa no había encuesta que manejar porque era imposible obtener declaración de quienes iban a decidir. En consecuencia, todo resultaba ser una conjetura.

Estos equilibrios arriesgados apelan a la curiosidad de la gente, que puede ver más o menos satisfecho su interés informativo, pero cuando el espectáculo termina la gente acaba pasando factura a los mensajeros. Y de ello solo puede resultar un daño para el prestigio de los medios, que dejan jirones de credibilidad en el intento.

Por lo demás, al margen de estos episodios, los medios han cubierto con extraordinario esfuerzo y amplitud un acontecimiento que se ha valorado como decisivo para la Iglesia católica y para el mundo. El cardenal Bergoglio ya es, como Papa Francisco, un esencial personaje mediático que ha empezado a protagonizar noticias extraordinarias. La atención que convoca hará olvidar pronto, por suerte, el resbalón generalizado de quienes no supieron verlo como favorito. El pronóstico que asegura será un Papa determinante para la Iglesia es más sólido porque se basa en pruebas consistentes: su biografía, sus mensajes y sus primeras gestiones. Con estos fundamentos es difícil que también fracase.