La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Una rectificación a medias

La Junta Electoral Central ha ordenado a los medios públicos que emiten en Andalucía -RTVE y Canal Sur- que amplíen en sus informaciones electorales la cobertura que dan a UPyD y a Podemos para que sea mayor que la que dedican a otros partidos políticos que se presentan por primera vez . De esta manera, la televisión pública en Andalucía debe dedicar especial atención a cinco grupos, los tres que obtuvieron escaños en las elecciones autonómicas anteriores, es decir, por este orden, el Partido Popular, el Partido Socialista e Izquierda Unida, y los dos citados a los que ha incluido en el capítulo de “grupos políticos significativos” por su resultado en Andalucía en las elecciones europeas de mayo del año pasado, 7,13% de los votos UPyD y 7,11% Podemos. Los demás partidos contendientes, entre los que se encuentra Ciudadanos, deben conformarse con unos reducidos espacios. Migajas.

Esta decisión de la Junta Electoral Central, que confirma una resolución anterior de la andaluza, rectifica el criterio básico aplicado hasta ahora en todo tipo de comicios, en los que parten con ventaja televisiva y radiofónica los partidos participantes en los anteriores, y con mayor presencia los que obtuvieron mejores resultados. Pero es una rectificación a medias que no arregla un problema de favoritismo que la legislación electoral consagró y que los partidos parlamentarios, con el peso de los más beneficiados, han aceptado desde el principio sin rechistar.

La intervención política en los medios produce el efecto de la desproporción. En el caso de la información sobre la campaña electoral, favorece a unos y perjudica a otros no en razón del mayor o menor interés de su actividad, que es uno de los factores en que se fija la información, sino por un criterio artificial de raíz política que prima a los más fuertes.

Así ocurre ahora que, en aplicación de las normas políticas, la Junta Electoral margina a Ciudadanos, cuya próxima entrada en la cámara andaluza aseguran todas las encuestas. Poco les importa a los autores de tales criterios políticos facilitar la participación de los nuevos partidos sino que optan por fortalecer lo establecido en la medida de sus posibilidades. Y no contentos con aplicar sus criterios de parcialidad en los medios de comunicación públicos, hace cuatro años que los extendieron a las televisiones privadas.

Perdón por la autocita, pero como quien esto firma ha escrito bastante sobre este permanente problema, remito al lector interesado al Informe sobre la Libertad de Expresión en España. 2012, que ha publicado esta Fundación Ciudadanía y Valores, y a su capítulo sobre “Conflictos con el poder político”, que se puede consultar aquí y al que pertenecen estos dos párrafos que describen la situación:

  • “El principal control que establecen estas normas se refiere a la información que emitan las televisiones sobre la campaña, que habrá de estar supeditada en su duración a “los resultados obtenidos en las últimas elecciones equivalentes” por cada formación política contendiente, de tal modo que las noticias han de jerarquizarse con el criterio “de mayor a menor” número de votos que cosecharon en el pasado. En consecuencia, el partido que ganó las anteriores elecciones obtiene en la televisión pública el lugar preferente de la información y con más minutos que el resto, al margen del interés informativo de su actividad y aunque las tareas de otros partidos sean juzgadas por los profesionales merecedoras de mayor relevancia periodística”.
  • “De acuerdo con este corsé político, los periodistas de las televisiones están obligados a desatender durante los periodos electorales las normas básicas del trabajo informativo, según las cuales una información de interés general obliga a concederle en el medio mayores y más relevantes espacios que al resto. Cuando un candidato realiza actividades o declaraciones noticiosas, se impone que su importancia sea evaluada no según su valor y alcance sino a la luz de la cosecha electoral que obtuviera años antes. Esta pauta de valoración de las informaciones, unida a la asignación de espacios gratuitos en los medios públicos, condicionada por el mismo criterio, conforma la campaña electoral en una carrera en la que los contendientes no parten todos de la misma línea de salida; hay uno que sale por delante de los demás, que a su vez están ordenados en escala, y otros ni siquiera son convocados a participar en la competición”.

Cuando se habla de la necesidad de una reforma de la normativa electoral este aspecto del control de la información se olvida. Pero tan importante como asegurar la libertad de elección es mantener la plena libertad de información. Con límites políticos a ésta, aquella no será completa.