La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: The Interview: triunfo o fracaso de la libertad de expresión

Hay dos interpretaciones opuestas sobre el efecto de los ciberataques dirigidos contra Sony Pictures Entertainment, productora de la película The Interview, que en un primer momento suspendió su estreno. Unos sostienen que el incidente ha servido para una reafirmación del derecho a la libertad de expresión y, de paso, dar a conocer en todo el mundo la existencia de una cinta que retrata al dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Otros lamentan que el estreno, como consecuencia de las agresiones y las amenazas, haya sido restringido en Estados Unidos a 331 salas de las 3.000 previstas, lo que ha reducido notablemente el número de espectadores potenciales y la recaudación, lo que a fin de cuentas significa que los enemigos de la libertad de expresión han alcanzado parte de su objetivo.

Yo creo que ambas conclusiones tienen algo de razón. El estreno de la película tras los primero titubeos de Sony Picture es un acto de protección y reafirmación de la libertad de creación de los autores de la película, al margen de su mayor o menor calidad. El propio Barack Obama celebró la rectificación de Sony y un portavoz de la Casa Blanca precisó que “el presidente dejó claro que somos un país que cree en la libertad de expresión y el derecho de expresión artística”. En sintonía con este criterio, muchos de los asistentes a las primeras proyecciones aplaudieron el estreno como un triunfo de la libertad de expresión, que servirá para que la película se distribuya con normalidad a otros países y sea comercializada como una cinta más por internet.

Pero el estreno ha tenido bastante de escena de tapadillo. El que The Interview haya sido proyectada sólo por el 10 % de las salas preparadas para su exhibición inicial permite a los autores de los ataques informáticos considerar que su sabotaje ha obtenido éxito. Los productores se arriesgan a no recuperar la inversión de más de 40 millones sobre todo si en otros países se ofrece la película con titubeos y con restricciones.

No parece que sea una película de gran calidad, pero éste es un aspecto insignificante en relación con el ejercicio de la libertad de expresión. No se juzga el valor artístico o intelectual de la película sino el derecho a exhibir una obra de creación, una opinión o un mensaje informativo. Retrata al dictador comunista de Corea del Norte con elevadas dosis satíricas, lo que hace plausible la denuncia de Estados Unidos de que los ciberataques a Sony procedan de aquel país. Corea ha negado su autoría. Pero éste es un debate que no puede ocultar el riesgo que para el mundo libre entraña la intolerancia.

Coincidiendo con este episodio, hemos conocidos que se ha prohibido en Marruecos y en Egipto la proyección de la película sobre Moisés Exodus. Es un film que contiene errores históricos y carece de profundidad religiosa, pero Ridley Scott, su creador, tiene derecho a que se le permita exponer su versión, como tiene también el deber de aguantar las críticas que suscite. Se trata de otro triunfo de los enemigos de la libertad que, sean religiosos (como los fundamentalistas del Islam) o ateos (como los comunistas que avasallan a los ciudadanos de Corea del Norte), convienen en negar sus derechos y su autonomía al ser humano.

Es verdad que los enemigos de la libertad no se salen definitivamente con la suya porque Te Interview y Exodus podrán ser vistas en una parte del mundo ya que siempre habrá una sala de cine a la que se pueda acceder o será posible adquirirlas por Internet. Pero los ataques liberticidas causan efecto, no siempre inmediato acaso dilatado en el tiempo, al erigirse sus autores en vigilantes permanentes y violentos sobre ciertos temas y determinados enfoques e infundir miedo para el presente y para el futuro. Por eso es ineludible que en el mundo libre no se baje la guardia y se pelee con garantías por ejercer los derechos fundamentales pese a sus enemigos. Practicar la libertad de expresión es su mejor defensa.