La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Tertulias infiltradas

Los políticos en ejercicio van a las tertulias a hacer su política. Esto lo sabe cualquier seguidor atento de un género periodístico en boga desde hace más de treinta años y necesitado de alguna enmienda. Ahora disponemos de un testimonio precioso que no sólo confirma la invasión política sino que se explaya en la necesidad que tiene un partido de asaltar espacios por medio de sus militantes. Antonio Miguel Carmona, diputado socialista en la Comunidad de Madrid, es el protagonista de un video en el que confiesa cómo controla el partido sus intervenciones en las tertulias y cómo se ha esforzado él mismo para introducir a compañeros militantes en diversos medios.

Carmona es protagonista a su pesar, porque el video corresponde a una reunión privada de su partido y fue grabado contra todo pronóstico por un asistente que luego lo difundió. Por eso mismo, porque Carmona creía que hablaba sin riesgo de que nadie ajeno le oyera, su testimonio tiene un plus de sinceridad. Los 2´ 51´´ del video son una lección de estrategia política para infiltrar las tertulias por un partido que lanza a sus militantes a ocupar espacios en radios y televisiones con el objeto de colocar mensajes partidistas previamente decididos. El propio Carmona acababa de hacer en Tele 5 un elogio encendido de la inocencia de José Antonio Griñán en el caso de los ERE de Andalucía, el mismo Griñán que le dictaba por whatsapp lo que tenía que decir…

La moda de aceptar políticos en las tertulias está desnaturalizando un espacio periodístico interesante. (Hablo de las tertulias de actualidad política y económica; otras, las que se dedican a mirar por el ojo de la cerradura la intimidad de los demás, son cosa diferente que nada tiene que ver aunque se llamen igual). Yo lo he comentado con algunos colegas moderadores después de participar en debates imposibles. Porque un político no es un dialogante como los demás, sino una efigie guarnecida por la armadura ideológica de su partido que aprovecha las tertulias para repetir lo que le interesa, en la mayoría de las ocasiones lo que le han dicho que interesa, y que nunca se dejará convencer, ni siquiera un instante, por los argumentos de los otros. (Esto les pasa también a los militantes de corazón, que no escasean, pero eso es otro tema).

tertulia

Debatir con un político es pelear con un bloque de hormigón. Un político se debe al partido, que le exige fidelidad y le ordena disciplina. Los estatutos de todos los partidos tratan de contener a los militantes. El del PSOE, que es el de Carmona, les impone la “unidad de pensamiento” y la “unidad de acción” (art. 3,5), establece como límite a su libertad de expresión el “respeto a las resoluciones y acuerdos” de los dirigentes (art. 7,1,e) y les obliga a defender “los intereses generales de la organización” (art. 7,2,b). ¿Cómo se va a debatir con un miembro de un partido sobre un caso de corrupción que le afecta? Lo negará con pasión, defenderá a los implicados con resistencia y nadie le hará salir de ahí.

Las tertulias periodísticas son las páginas de opinión de televisiones y radios, en las que se practica la libertad de expresión mediante el debate y la aportación de interpretaciones y de ideas. (Los sucedáneos, como las que he citado y las convertidas en griterío, más vale dejarlas aparte). Pero la infiltración política les está haciendo mucho daño. El papel del político militante no es el del periodista, ni el del académico, ni el del profesional, ni el del analista. Sorprende que algunos los sitúen en el mismo plano, cuando discutir con un militante se ha demostrado que es un excelente modo de perder el tiempo.

Cuando empezó la moda de sentar a políticos a las mesas de las tertulias pareció que iba a ser pasajera, pero ya se ve que los partidos han tenido habilidad para ocupan espacios numerosos que no les corresponden. Para preservar un ámbito en el que se pueda opinar libremente hay que privilegiar el debate, la reflexión y el razonamiento, y prescindir de las consignas. Quienes dudan de la necesidad de esta rectificación, ahí tienen el vídeo secreto de Carmona, que es la confirmación de una conquista.