La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Otro golpe a la libertad

El Gobierno de Rafael Correa ha consumado un nuevo golpe a la libertad con su ley de Comunicación, aprobada en la Asamblea Nacional con la mayoría absoluta que lo sustenta. Durante la larga gestación que ha necesitado la ley, ha sido constante la coacción gubernamental a los medios de comunicación, siempre en la dirección de restringir la libertad informativa e impedir la crítica. Ahora la presión del Gobierno será una actividad protegida por una norma de concepción totalitaria, que viola el derecho humano a la información y a la libre expresión, del que es consecuencia natural la libertad de creación de medios, que pasa a ser en Ecuador poco más que una enunciación teórica.

Esa izquierda que niega el ataque a la libertad por la gestión política con la que se identifica, como hizo el mes pasado Beatriz Talegón, al parecer figura emergente del socialismo español, que afirmó que “Cuba no es una dictadura” , subestimará el caso ecuatoriano, o simplemente lo olvidará como una pesadilla que no conviene discutir. Pero la ley de Correa constituye un manual de la represión por un Gobierno autoritario que se disfraza con la piel de cordero de la democracia. Basten estos tres rasgos de la ley para darse una idea de lo que les espera a los medios ecuatorianos y a los ciudadanos, que no van a disponer de información suficiente sobre las actividades de sus políticos.

analisisdehoy41.- La ley va a permitir al Gobierno reestructurar el campo audiovisual mediante un nuevo reparto de las licencias. El 70% de ellas, que pertenecen al sector privado, será reducido al 33%. El otro 67 % será distribuido entre medios “comunitarios” y públicos al servicio del Gobierno.

2.- Le ley crea organismos con amplias atribuciones, como el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación y la Superintendencia de Información y Comunicación, con facultades para vigilar y sancionar a los periodistas y a los medios.

3.- Crea la figura del “linchamiento mediático”, para evitar la difusión de informaciones que desprestigien, de acuerdo con los criterios gubernamentales, a terceros, lo que ha sido considerado como la vía de penetración de la censura oficial en los medios ecuatorianos.

Los sectores profesionales de la comunicación en toda Latinoamérica han coincido en denunciar el control que la ley va a acentuar sobre los medios y los periodistas, lo que va a suponer una rebaja del nivel de información y un deterioro de la función crítica de los medios y de los ciudadanos. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha declarado que las disposiciones de “la ley no se diferencian de las que establecían las dictaduras militares en los 70 y los 80. Diversas Asociaciones de la Prensa de América del Sur han manifestado su protesta “por los alcances anti democráticos” de la nueva ley.  La Asociación Ecuatoriana de Editores de Diarios denuncia que “va a someter a los medios de comunicación y a los periodistas independientes a un control gubernamental asfixiante

Ecuador, que ya ocupa una posición muy rezagada en los rankings internacionales de la libertad de expresión, seguirá descendiendo posiciones. En el de Reporteros Sin Fronteras figura en el puesto número 119, después de descender 15 desde el año anterior. Freddom Housse le califica como un país “not free” . La ley consolidará esta valoración que lo sitúa entre las autocracias que existen en el mundo.