La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Otra fechoría de Artur Mas

Entre los destrozos que ya ha causado Artur Mas con su testarudez anticonstitucional, que le lleva a apropiarse de competencias ajenas para organizar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, se encuentra, y no es el menor, el causado a la televisión autonómica, TV3, una televisión que pertenece a todos y que él ha secuestrado para que le jalee su obsesión. El Sindicato de Periodistas ha llegado a protestar por lo que considera una apropiación indebida que lesiona los más elementales derechos profesionales de los informadores y del público.

En las últimas semanas, a medida que se acercaba la fecha que el presidente de la Generalitat de Cataluña había fijado para llamar a votar en el referéndum que legalmente no puede convocar, la televisión autonómica intensificó su actuación a favor de la consulta. Con entusiasmo y derroche de tiempo. Quince horas en directo dedicó a la diada de este año, en la que el independentismo fue monotema. Las quejas de partidos de oposición han sido tan constantes como inútiles, mientras el CAC (Consejo Audiovisual de Cataluña), creado para controlar a los medios y proteger TV3, ha cumplido su objetivo y ha salido en su defensa.

El CAC no ha podido evitar, sin embargo, la protesta de los profesionales. Una de ellas, muy significativa, estaba firmada por el Sindicato de Periodistas de Cataluña, que lamenta la falta de neutralidad de TV3 en sus informaciones sobre la Diada. Pocas veces los profesionales han formulado acusaciones tan fuertes contra el trabajo de un medio de comunicación por su sometimiento a las indicaciones políticas en un sistema de libertades, que protege la información veraz en servicio al ciudadano.

“Hace tiempo –se lee en el comunicado- que se traspasó la línea roja que contiene nuestro libro de estilo y que desautoriza las informaciones que se puedan entender como una llamada a una movilización. (…) Como profesionales no podemos engañar a los ciudadanos dándoles propaganda en lugar de información. (…) La reiteración de informaciones ‘de servicio’ sobre la Diada explicando la forma de llegar, indicando los tramos que quedan por llenar, entrevistando por enésima vez a los organizadores del acto, se convierten en llamamientos descarados a la participación”.

La siguiente alegación del comunicado es una buena síntesis de la responsabilidad profesional del periodista y del deber con los ciudadanos de un medio infromativo: “Ninguna causa merece que tiremos a la basura la imparcialidad y la neutralidad que nos tiene que caracterizar como profesionales de la información ante la sociedad y a la que estamos obligados como medio público” (o como medio privado, cabría añadir, pues la obligación de contar la verdad y de servir al derecho a la información de todos los ciudadanos, todos, compete a la generalidad de medios, sea cual sea su naturaleza y su organización empresarial).

El tópico enunciado que dice que “la primera víctima de la guerra es la verdad” se puede aplicar a múltiples situaciones. La verdad es también la víctima segura del control político de la información que, en realidad, es una guerra no convencional que los políticos declaran a los ciudadanos cuando se apropian de la información en beneficio de sus propias ambiciones. Eso es lo que demuestra el comunicado de los periodistas catalanes (que se puede consultar íntegro aquí: , o en noticia elaborada por este medio catalán de internet