La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Más que “casta”

La primera glosa al plantón de Pedro Iglesias a Telecinco cuando rehusó someterse a una entrevista periodística que había aceptado previamente fue que Podemos había entrado ya en lo que denomina “la casta”. Pero el incidente revela algo peor, excede el comportamiento de la clase política a la que Podemos trata de desacreditar con ese mote. Los políticos de Podemos igualaron a “la casta” hace unos días cuando constituyeron el partido a semejanza de lo que critican -o sea, líder único apoyado en una élite dominante que no le discute- y la han adelantado ahora por la vía de lo arbitrario al imponer a un medio de comunicación unas condiciones de tratamiento que aquél, con sentido de su responsabilidad, no ha aceptado.

Telecinco tuvo que cambiar a toda prisa la escaleta de su programa “Un tiempo nuevo” del sábado 22 porque el líder de Podemos se negó a someterse a las preguntas de varios periodistas, un formato que había admitido días antes y al que en precedentes programas se habían plegado el ministro Cristóbal Montoro, el líder socialista Pedro Sánchez, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el presidente de Extremadura, José Antonio Monago. A cambio de la entrevista colectiva, Iglesias propuso responder desde la sede de su partido a una sola pregunta pactada. Después, según informó la emisora, Podemos pretendió que la entrevista en solitario fuera sustituida por otra a cinco miembros de la cúpula, o sea, Iglesias y cuatro más, capricho que Telecinco también rechazó.

El intento de imponer unas condiciones y de romper la estructura de un programa es insólito. Y significa una llamada de atención sobre los modos de comportamiento de un partido que hasta ahora se ha distinguido por rechazar el sistema español y desautorizar a sus políticos mientras mantiene en la indefinición y en el secreto la mayoría de sus fórmulas de cambio. Hablando del derecho a la información, Pablo Iglesias ha llegado a decir que “la existencia de medios privados ataca la libertad de expresión(aquí, sus palabras y su comparación incongruente entre millonarios y medios privados: que se lo diga a tantos emprendedores dentro y fuera de internet ) y ahí está la clave de su rechazo a permitir que otros tomen sus decisiones profesionales y le sometan a él, hombre público que debe responder ante la sociedad, a sus preguntas.

Se atisba otra razón de su reveladora escapada: la entrevista que le hizo en la Sexta Ana Pastor días antes, el domingo 16, en la que se le vio titubeante e inseguro ante preguntas difíciles y comprometidas a las que no está acostumbrado. Debió de pensar Pablo Iglesias en los riesgos de exponerse a interrogatorios inesperados, que no le permiten hablar sólo de lo que desea como en esas tertulias en las que dispone de tiempo cuantioso, tertulias, por cierto, de televisiones privadas que le han lanzado a la fama, a las que castigaría, de acuerdo con sus confesiones grabadas, si un día tuviera la oportunidad de ponerlas en práctica.

El miedo a exponerse a la información libre. Las noticias de los últimos días que afectan a Podemos deben de confirmarle en su propósito de controlar a los medios que Pablo Iglesias confesó en su día. El Mundo reveló comportamientos académicos inadecuados de uno de sus dirigentes, Iñigo Errejón , y El Economista descubrió la investigación de Hacienda sobre su productora de televisión . Podemos se resiste a abrirse a los ciudadanos pero la información va descubriendo lo que mantiene oculto. La reacción contra la información libre es uno de los tics clásicos de la más rancia “casta”.