La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Mal año para la libertad de prensa

Solo una de cada siete personas en el mundo (el 14 %) goza de una Prensa libre. El porcentaje viene manteniéndose en los últimos años, pero en 1013 se ha producido un retroceso en varios países parcialmente libres y un deterioro en otros que confirman que la libertad de prensa mundial ha caído a su nivel más bajo en más de una década. Esta es la principal conclusión del informe anual sobre La libertad de Prensa que realiza la Freedom House, organización independiente estadounidense dedicada a estudiar y promover la libertad en el mundo.

La libertad de Prensa sigue siendo un privilegio de una minoría ubicada en Europa, América del Norte, Oceanía, dos países centroamericanos (Costa Rica y Belice), dos sudamericanos (Surinam y Uruguay), dos asiáticos, (Japón y Taiwan) y un africano (Ghana); en total, 63 países de los 197 analizados por Freedom House que representan el 32 %. Otros 68 países (35 %) son calificados como “parcialmente libres” y otros 66 (33 %) como “no libres”. Estos datos traducidos a personas significan que solo ese 14 %  citado de la población mundial (en torno a 1.000 millones) vive en países con prensa libre, mientras que el 42 % dispone de un prensa parcialmente libre y el 44 % restante sólo cuenta con prensa no libre (6.000 millones en conjunto).

pressfreedom  La caída de la libertad de expresión en el mundo se debió al retroceso experimentado en países como Egipto, Libia, Jordania, Turquía (que ha pasado de parcialmente libre a no libre), Ucrania y parte del África oriental. También señala Freedom House un deterioro de la libertad de prensa en Estados Unidos, debido principalmente al espionaje y el control telefónico realizado por la Agencia de Seguridad Nacional y casos de acoso a periodistas en relación con sus fuentes informativas. Estados Unidos empeora su calificación pero no pierde su puesto entre los países libres, grupo que está liderado por tres naciones del norte de Europa, Países Bajos, Noruega y Suecia.

Sobre España, situada en ese grupo de cabeza, Freedom House observó signos de retroceso en 2013 que concreta en las consecuencias de la crisis económica y las medidas de austeridad decretadas por el Gobierno. Diversos medios de comunicación se vieron afectados por la contracción del mercado de publicidad, recortes de personal y reducción de salarios. Desde 2008 alrededor de una sexta parte de los periodistas han perdido su puesto de trabajo. Se refiere también al cierre del diario Público, “un diario izquierdista dirigido a jóvenes lectores”, cuya reconversión al formato on line “dejó a El País como el único periódico impreso importante de izquierda”. Según analistas de Freedom House, estos hechos plantean preocupación por la falta de diversos puntos de vista en los medios, lo que en su opinión ha reducido el pluralismo existente en la comunicación.

España empeora su calificación pero continúa en el grupo escogido de países libres. Sin embargo, las razones que hasta el momento aducen los analistas de Freedom House se limitan a las ya citadas consecuencias de la crisis y de las medidas tomadas para combatirla. No aparecen en su informe otros motivos relacionados con el estado de la libertad de prensa en España, como son, en el plano negativo, el desmedido control político de algunas televisiones públicas, como el que padece la autonómica de Cataluña, TV3, y, en el plano positivo, la promulgación de la ley de Transparencia, que afecta también a la Casa Real en contra de lo que es costumbre en otras Monarquías, y que fue aprobada a finales de 2013.

En todo caso, habrá que tener en cuenta el diagnóstico de una organización tan potente como Freedom House, pues afecta sin duda a la imagen de nuestro país. Y es adecuado considerar que la debilidad de los medios de comunicación y de las condiciones laborales de los periodistas contribuye al deterioro de la comunicación y del ejercicio de la libertad de expresión, una institución esencial de la sociedad democrática.