La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: La foto mordaza que solo es posible en un país libre

Esta foto de contenido tan dramático y de efecto tan conmovedor tiene dos problemas: el primero es que el mensaje que sus protagonistas quieren dar no se corresponde con la realidad y el segundo, que ellos, los actores que lo interpretan, carecen de crédito suficiente para sostenerlo. La foto refleja una escena que ocurrió en el Congreso de los Diputados, no está trucada, pero la intención de quienes la provocaron es lo que la transforma en una foto mentirosa. El tópico “una imagen vale más que mil palabras” cae aquí por su base.

Los diputados que posan con la boca tapada hacen alusión al sobrenombre, ley mordaza, que la oposición ha dado a la ley de Seguridad Ciudadana aprobada por el Parlamento el día 11, queriendo hacer ver que constituye una limitación de la libertad de expresión que merece la más enérgica repulsa. La oposición la ha combatido con ese argumento a pesar de que la ley no coarta los derechos de reunión y de manifestación sino que trata de evitar extralimitaciones de ejercicio y asegurar el respeto a los derechos personales de quienes pueden verse afectados por ellos. La ley regula la siempre compleja cuestión de los límites al ejercicio de derechos y libertades y el problema de los conflictos entre unos y otros, pero no restringe de modo ilegítimo la libertad de palabra, en todas sus formas de actuación, según han puesto de manifiesto informes previos del Consejo de Estado, del Consejo del Poder Judicial y otros varios organismos consultados.

Pero admitamos que hay diputados que pueden albergar motivos para denunciar que la nueva ley contiene atentados a la libertad de los ciudadanos. Admitámoslo, porque en cuestiones jurídicas es muy difícil encontrar el blanco y el negro sin matices. No serán entonces los diputados de la foto los más legitimados para denunciarlos porque su sensibilidad en cuestión de lesiones a los derechos humanos es perfectamente descriptible. Los diputados, pertenecientes a la llamada Izquierda Plural, o sea, a Izquierda Unida, son defensores y hasta admiradores algunos de ellos de regímenes comunistas como el cubano, donde la violación del elemental derecho a la libertad de expresión es continua y donde a ellos no se les permitiría amordazarse como en la foto para denunciar que allí no se puede hablar ni escribir sin censura, ni manifestarse en la calle si no es a favor del régimen.

La foto ofrece una interpretación que no es precisamente la que sus promotores desean: un diputado realmente amordazado es el que pertenece a un Parlamento –así llamado impropiamente- de un sistema comunista, donde no hacen falta fotos –ni son posibles- para explicarlo. Solo los sistemas libres permiten que la gente los repruebe, aunque sea sin razones. En realidad, cuando estos diputados se amordazan a sí mismos prestigian al sistema que pretenden criticar, un sistema que reconoce y protege su libertad de expresión, como la de todos los ciudadanos, que es lo que hace la Constitución española. La foto transmite la mentira que los retratados pretenden difundir, una mentira que busca desacreditar a la democracia española, pero en realidad la imagen se vuelve contra ellos porque solo pueden componerla en un país libre y nunca en una de las dictaduras que ponderan.