La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Informar contra la corrupción

 La información es un arma eficaz contra la corrupción política. No siempre evita el delito pero contribuye a perseguirlo. Los medios de comunicación facilitan el control de la actividad política sirviendo información veraz y ofreciéndose como soporte de opiniones. Pero ni los medios pueden combatir la corrupción por sí solos ni todos los medios demuestran arrojo suficiente contra esta lacra que puede envilecer cualquier sistema.

         La sociedad española se ha visto conmovida por las noticias de que el antiguo tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, es propietario de un abultado patrimonio y repartía sobres con dinero negro entre dirigentes de su antigua formación política. Los responsables del partido han aparecido ante los medios con síntomas de turbación. No era para menos. De confirmarse los hechos, estaríamos ante una desvergüenza de quien repartiera los sobres y quienes los recibieran sin dar cuenta al fisco de ellos.

         El escándalo acontece tras la reiteración de casos de corrupción que afectan a los principales partidos españoles. En los días previos a la divulgación de este episodio, estábamos siendo sorprendidos por las noticias de enriquecimiento tan inaudito de la familia Pujol, eje central de Convergència i Unió, que Gobierna en Cataluña y está irritando a toda España con su repentino independentismo. Durante meses hemos asistidos al escándalo de los ERE en Andalucía bajo el Gobierno autonómico del PSOE, presidido por Manuel Chaves y luego por José Antonio Griñán, aún no resuelto. Antes, nos enteramos de las turbias aventuras de Iñaki Urdangarín. Antes de ello, supimos de las sospechas de prevaricación y posible enriquecimiento ilícito del ex ministro socialista José Blanco. Y antes, nos desayunábamos con los enjuagues del popular, expulsado del partido, Jaume Matas, presidente de la comunidad de Baleares. Y antes, y antes…

         Está justificada la irritación de la sociedad española y es lógico que la clase política tenga su prestigio cada día más deteriorado. Y es para felicitarse por la existencia de unos medios de comunicación que denuncian las irregularidades de los políticos. Pero la alegría no puede ser total porque la acción de la justicia consiguiente a la denuncia no se produce con la celeridad necesaria. Uno de los grandes problemas de la administración de justicia en nuestro país es su lentitud. Acaba cumpliendo con su cometido pero muchas veces su fallo llega cuando ya no puede servir de satisfacción completa a los ofendidos ni de enmienda a la situación degenerada.

         Y, además, no todos los medios dan lo que se espera de ellos. Atendamos a la significativa polémica habida entre El Mundo y El País a cuenta de las informaciones del primero sobre la familia Pujol. El 23 de diciembre, El País publicaba un reportaje en el que se podía leer que las informaciones de corrupción provenían de una “conspiración policial anónima” , a lo que El Mundo replicaba el día 24 con una nota editorial en la que acusaba a Prisa de proteger a los políticos corruptos.

¿Por qué protege Prisa a los políticos corruptos que intentan destruir España?

CUANDO Artur Mas intervino en una tribuna de Madrid inmediatamente después de anunciar su órdago independentista, los únicos empresarios que le arroparon fueron los máximos directivos del grupo Prisa. El mismo que acaba de organizar unos encuentros «Cataluña-España», como si la una no formara parte de la otra. El mismo que trata entre algodones a los líderes nacionalistas y difunde todos los días con entusiasmo sus tesis rupturistas. El mismo que camufla la verdad hablando una y otra vez de «referéndum sobre el derecho a decidir». Ayer El País realizó un típico trabajo de control de daños atribuyendo a «policías anónimos» la difusión de noticias relacionadas con la corrupción de CiU. Su propósito es embarrar el campo alimentando el victimismo de un grupo dedicado sistemáticamente al cobro de comisiones ilegales. Quienes tanto se han burlado de la «teoría de la conspiración» fingiendo ignorar la manipulación de pruebas en el sumario del 11-M, se vuelven ahora conspiranoicos para ayudar a Mas y a la familia Pujol. ¿Lo hacen por dinero, por castigar a España por ese pasado franquista en el que medraron ellos y sus mayores o por las dos cosas a la vez?

El Mundo ha insistido en dos ocasiones más sobre el posicionamiento de El País en cuanto a las noticias sobre los Pujol; uno de sus argumentos, expuesto el día 26, decía así:

¿Debe la Policía dejar de investigar a los Pujol porque hagan negocios con Prisa?
«¿POR QUÉ protege Prisa a los políticos corruptos que intentan destruir España?», nos preguntábamos el lunes. A la vez El País clamaba porque la Policía estuviera investigando el origen del abultado patrimonio de la familia Pujol en México y Argentina sin que mediara un mandato judicial. El SUP, principal sindicato policial, difundió a continuación una nota denunciando que El País propugnaba «una doble vara de medir» para dar trato de favor a los políticos sospechosos de corrupción «o la absoluta ineficacia de la Policía». Es obvio que sin investigaciones previas nunca se podrían facilitar a los jueces indicios suficientes para abrir sumarios. Hoy aportamos un importante elemento de juicio a este debate. Uno de los hijos de Pujol -Oleguer- controla, vía Luxemburgo, la empresa que ha proporcionado 242 millones de plusvalías a Prisa desde el paraíso fiscal de Guernsey al comprar sus inmuebles y convertirse en su casero. Parece raro que El País no haya informado de ello a sus lectores pues no faltará algún malpensado que crea que esa venta y esta renta han engrasado también la impunidad de la cúpula de CiU y algún que otro seminario «Cataluña-España».

         Tampoco los periódicos editados en Cataluña se han distinguido por sus informaciones sobre las actividades de la familia Pujol que investiga la Policía, mientras muestran un mayor interés en otras supuestas corrupciones, como las noticias protagonizadas por Bárcenas. Lo ponía de relieve Juan Carlos Girauta en ABC

         Aun con todos los defectos y ausencias, que mejor sería que no ocurrieran, las informaciones sobre las posibles corrupciones acaban sirviendo para defender el sistema. Por eso la libertad de información y la libertad de expresión constituyen una institución esencial del sistema democrático. Allí donde no existe, la corrupción progresa y nadie le pone límite. Los enriquecimientos extravagantes de los políticos son un síntoma habitual de esta inmoralidad. La denuncia del actor Ricardo Darín sobre la fortuna de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, o la información de The New York Times sobre el imponente enriquecimiento del líder chino Wen Jiabao  son dos de los múltiples sucesos que la oscuridad informativa propicia.