La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: El método Scalfari

En Italia ha tenido bastante relieve en los medios, mucho más que en España, la última aventura periodística de EugenioScalfari, que ha publicado dos entrevistas con el PapaFrancisco y ambas han sido en parte desmentidas por la Santa Sede. Scalfari, que en abril cumplió 90 años, es bien conocido en Italia después de desarrollar una larga carrera en el campo periodístico (fue cofundador del diario de izquierdas La Repúbblica ) y de dedicarse también a la política activa (como participante en la creación del partido Radical en 1955 y diputado años después en una legislatura como independiente en las listas del Partido Socialista). Pese a su notorio ateísmo, o precisamente por ello, fue recibido por el pontífice, con quien mantuvo tres largas conversaciones, dos de las cuales las convirtió en entrevistas en octubre de 2013 y hace unos días este año.

Pero las entrevistas han resultado fallidas desde el punto de vista informativo -aunque no faltará quien sostenga que han sido un éxito promocional- porque el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, las ha desautorizado al no ser una transcripción precisa de las palabras del Papa. El propio Scalfari ha reconocido que puso en boca de Francisco palabras que no llegó a pronunciar porque, dijo, acudió a los encuentros sin grabadora y en ellos no tomó notas. Así fue como explicó su método en una reunión con colegas tras la primera “entrevista” según relató uno de ellos: “El periodista aclaró que lo suyo fue la “reconstrucción de un coloquio” y no una entrevista propiamente dicha. Y sin la menor rémora confirmó que a su encuentro con el Papa acudió sin nada: ni grabadora, ni pluma y, mucho menos, un bloc de notas. Por lo tanto nunca registró la conversación, ni siquiera tomó apuntes y las frases reportadas fueron producto de su memoria. Incluidos los entrecomillados. (…) Se justificó sosteniendo que siempre actuó de la misma manera (..). “Intento captar a la persona entrevistada y después escribo las respuestas con palabras mías”, explicó”. (http://infocatolica.com/blog/sacroprofano.php/1311221105-la-verdad-sobre-la-entrevista)

La publicación de una segunda entrevista inexistente, después del desmentido a la primera, no parece un error de la Santa Sede, en contra de lo que interpretan algunos católicos ofendidos por la experiencia, sino una reincidencia de Scalfari en un método que produce piezas periodísticas nada fiables. Es comprensible el deseo del Papa de dialogar con un no creyente, pero no lo es la obstinación de Scalfari de ofrecer su propia interpretación como un testimonio ajeno porque con ello no permite construir una versión verídica de lo ocurrido sino simplemente una impresión personal que, como se ha visto,  no se corresponde con la verdad.

Por mucha brillantez que aporte Scalfari a sus textos destinados a aparecer en un periódico, hay que resistirse a llamarlos piezas periodísticas. Todo lo que se publica en un periódico no es periodístico por ese motivo. En un periódico, y en cualquier otro medio de comunicación, salen noticias y también opiniones, además de crucigramas, recetas de cocinas, pronósticos del tiempo,  entretenimientos,  cómics y ficciones. La entrevista inventada, o medio inventada, entra en el terreno de la ficción y no en el del periodismo, cuyo objetivo, cuyo deber, es la informacion veraz.

En España tenemos también estos días nuestra ración de entrevista falsa por la condena que ha emitido la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la FAPE a la publicación en mayo pasado en Diez Minutos de una supuesta entrevista a la entonces princesa y hoy Reina Letizia, que era en realidad un acoplamiento de declaraciones y opiniones anteriores. Una versión del método Scalfari. Una entrevista que nunca existió.  El dictamen  de la Comisión es suficientemente explícito: rechaza el procedimiento porque no es una buena “práctica periodística” desde la defensa de la libertad de expresión ya que “la primera exigencia del periodismo es el respeto a la verdad, sin tergiversación o deformación”, y añade que estas prácticas podrían “afectar al derecho a la intimidad y a la propia imagen, a la que la persona presuntamente entrevistada tiene derecho.” (http://www.elmundo.es/television/2014/07/22/53ce4cedca474103338b457c.html).

El periodismo sufre dos tipos de crisis: una está provocada por la necesidad de adaptación a las nuevas tecnologías y por las dificultades económicas que padece la industria de la comunicación; la otra es resultado de la invasión de tanta frivolidad, especialmente en espacios de televisión seudo informativos, y de prácticas que escapan y a veces se oponen a su principal deber profesional.