La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: El caso de la noticia traspapelada

¿Recuerdan ustedes el estrépito que se armó cuando el ministro José Ignacio Wert endureció los requisitos académicos para obtener una beca? No es posible que se les haya olvidado porque la oposición política montó en cólera, el mundo profesoral y estudiantil se echó a la calle y los medios de comunicación ardieron de indignación en sus editoriales y estuvieron ágiles, como se espera de ellos, y generosos para reflejar la ira desatada por una injusticia.

El vaticinio que excitaba la protesta era que las nuevas exigencias iban a dejar en la cuneta a los estudiantes con menos recursos económicos y se iba a consolidar una enseñanza solo para ricos, como ya había denunciado la izquierda sin que el Ministerio de Educación hubiera mostrado sensibilidad y hubiese abdicado de sus insoportables planes. Era además intolerable que a los estudiantes se les pusieran obstáculos tras décadas de una política de indulgencia en los pasillos y en las aulas.

Pero ha resultado que el efecto de la exigencia ha sido el contrario al augurado. El ministro de Educación ha ofrecido a responsables autonómicos de Universidades unos datos que lo demuestran: el Estado ha entregado más dinero para becas y el rendimiento académico no ha empeorado sino que, por el contrario, ha mejorado. En un año, los becarios han obtenido mejores notas tras responder con el esfuerzo a los nuevos requerimientos. Lo cual demuestra que exigir al estudiante es un buen recurso.

No obstante, lo medios de comunicación han hecho bueno, vamos a pensar que inconscientemente, esa ocurrencia que circula por algunas cañerías del periodismo según la cual las buenas noticias no son noticia, good news no news. Y así se ha producido el hecho notable de que sólo un periódico entre todos los variados medios haya ofrecido noticia completa de los datos que evidencian que las protestas eran infundadas o, digámoslo de modo positivo, que demuestran que otra educación es posible y resulta mejor.

La ausencia de la buena noticia no dice nada a favor, sino todo lo contrario, de los medios de comunicación, que se dejan impresionar por el incendio con tanta facilidad con que se olvidan de su extinción. Pero antes que los medios están los políticos en el ranking de causantes del olvido. Ni uno de ellos ha reconocido el fracaso de su análisis ni ha pedido disculpas por sus excesos, hasta ahí podríamos llegar. Quiero pensar que si hubieran aceptado su error, los medios habrían reflejado la contrición.

La única noticia relevante la ofreció El Mundo en su edición impresa del 18 pasado (y yo me he retrasado en subrayarlo por el apremio impuesto por otras noticias insoslayables). Su autora, Olga R. Sanmartín, cursó el Máster en Periodismo de Unidad Editorial y la Universidad CEU San Pablo, en el que se alzó con el número uno de su promoción. La noticia está bien construida y refleja adecuadamente los datos que desmienten la polémica… y explican el silencio. Como a algunos les habrá pasado inadvertida, y muchos otros la desconocen, creo conveniente reproducirla aquí. Nunca está de más subrayar cuándo el derecho a la información de los ciudadanos no ha sido adecuadamente servido por quienes tienen la obligación de hacerlo:

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Las notas de los universitarios mejoran tras el endurecimiento de las becas

La tasa de rendimiento pasa del 72% al 76% y el número de beneficiarios crece un 8%

OLGA R. SANMARTÍN. MADRID

18/03/2014. Pág. 17

 La crisis económica parece haber logrado que los universitarios se pongan las pilas. En contra de todos los pronósticos, el endurecimiento de los requisitos de acceso a las becas generales por parte del Gobierno no sólo no ha hecho disminuir el número de ayudas concedidas, sino que ha llevado a sus beneficiarios habituales a sacar mejor nota este curso: de un 6,8 de media han subido al 7,4.

De un año para otro, estos estudiantes que ya fueron becados el curso anterior han pasado de tener una tasa de rendimiento del 72,1% al 76,3%. En otras palabras: han estudiado más que el curso pasado a pesar de enfrentarse a más dificultades.

Los datos los dio ayer el ministro de Educación, muy orgulloso, porque vienen a confirmar su tesis de que a mayor exigencia, más esfuerzo. Durante su reunión con los responsables autonómicos de Universidades, José Ignacio Wert fue sacándose de la chistera que las becas generales concedidas en 2013/2014 han aumentado entre un 8% y un 9%. Si el curso anterior se concedieron 291.230, éste superarán las 300.000. Y resaltó el hecho de que haya más becas a pesar de que han bajado el número de matrículas y la cifra de los que piden las ayudas.

«El incremento del número de becas sobre un número menor de solicitudes se debe a un importante aumento de rendimiento», insistió. De hecho, las becas concedidas suponen el 59,6% de todas las solicitudes, frente al 54,5% que representaron el curso anterior. Mientras, se ha denegado estas ayudas al 16,5% de los que la pidieron porque no tenían la nota exigida. En el curso anterior, el porcentaje de denegaciones fue del 21,2%.

¿Cómo se han endurecido los requisitos? Hasta 2012, se pedía un 5 de media para acceder en el primer curso a las ayudas generales, que son las que se conceden a los alumnos de rentas más bajas y conllevan un pago a cambio de estudiar. Para 2012/2013, Wert elevó esta nota a un 5,5 y para 2013/2014 la subió a un 6,5, en mitad de una fuerte polémica: fueron mayoría los que auguraron que, si se aumentaba la exigencia, muchos alumnos perderían la beca.

Lo que queda por ver es si el Gobierno está dando más o menos dinero a cada alumno. Wert no quiso detallar la cuantía media de las ayudas, escudándose en que aún no ha finalizado el reparto de la parte variable de la beca, que se concede haciendo un baremo entre todos los beneficiarios. En cualquier caso, aseguró que el dinero total para repartir es «algo superior» al del año anterior: 1.411 millones de euros. También prometió pagar «a partir de las próximas semanas» esa parte variable que los alumnos, a tres meses de terminar el curso, no han recibido aún.

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