La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Dimisión en directo

En plena emisión del informativo de la televisión Russia Today (RT) en sus programas para Estados Unidos, la presentadora estadounidense Liz Wakl protagonizó el miércoles 5 un sonoro acto de protesta profesional coronado por el anuncio de su dimisión.“No puedo ser parte de una cadena financiada por el Gobierno ruso que encubre las acciones de Putin”, dijo. “Creo en difundir la verdad y por eso, después de esta emisión, voy a dimitir“.

Días antes, otra periodista americana de esa televisión estatal rusa manifestó también en el informativo su protesta por, según dicen las noticias de agencia, “las acciones militares del Ejecutivo ruso en Crimea”. Pero Liz Wakl dio un paso más y anunció en directo su renuncia a seguir trabajando en la empresa, que con sede central en Moscú y gestionada por Novosti, agencia rusa de noticias, emite su programación en numerosos países, incluido España.

La decisión de Wahl se enmarca en la objeción de conciencia del profesional del periodismo, que en España es una garantía que goza del más alto reconocimiento jurídico, Constitución de 1978 art. 20.1.d., y que cuenta con una ley que regula su ejercicio, la ley orgánica 2/1997, de 19 de junio. Si residiera en España podría haberse acogido a esta ley y reclamar “una indemnización” no inferior a la establecida “para el despido improcedente”.

Las razones aducidas por Wahl merecen toda consideración, ya que ponen de relieve la existencia de impedimentos insuperables para realizar información veraz, que es la obligación del periodista y también de la empresa informativa. Wahl denuncia que no es posible difundir desde la Russia Today la verdad acerca de las maniobras que consuma el presidente Putin sobre Ucrania, lo cual impide realizar lo esencial de la tarea de un medio informativo.

Desde la ley francesa de 1935 que modeló la figura de la cláusula de conciencia del informador, se ha entendido que la circunstancia que facultaba al periodista para ponerla en marcha era un cambio sustancial en la línea ideológica, a lo que también alude la ley española. Pero en realidad, desde el reconocimiento jurídico del derecho a la información en 1948, lo que efectivamente ha de fundamentar la cláusula de conciencia es el obstáculo que impida realizar información veraz.

En el caso de la Russia Today, las noticias de la dimisión en directo de Liz Wahl acreditan que el problema denunciado es la ocultación de información relevante sobre el conflicto de Ucrania y la participación de Rusia, lo que justificaría la alegación de cláusula de conciencia. Desconocemos si Wahl se ha referido dentro de su empresa a esta garantía profesional. Pero, en todo caso, su denuncia y su renuncia constituyen un acto de servicio a los espectadores de la emisora a quienes no puede suministrar lo que se merecen, que es información veraz.