La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Caso Carromero. Debemos conocer la verdad

 Si algo se puede decir con certeza del episodio que ha protagonizado a su pesar Ángel Carromero, el español condenado en Cuba y ahora por fin en España, es esto: 1º, que el accidente de tráfico que provocó el caso está plagado de incógnitas sin despejar, que conducen a dudas más que razonables;  2º, que el juicio celebrado en la isla careció de las garantías exigidas en un proceso; y 3º, que los españoles y por supuesto los cubanos no conocemos a día de hoy la verdad de lo ocurrido.

Vayamos por partes.

1.- Empecemos por los puntos oscuros del accidente cuando Carromero, miembro de las Nuevas Generaciones del Partido Popular, conducía un automóvil, derrapó e impactó con un árbol y en el que murieron dos de sus tres acompañantes:

– En el choque resultaron con heridas leves los dos viajeros de los asientos delanteros y encontraron la muerte los dos viajeros de los asientos traseros, que eran Osvaldo Payá, histórico disidente cubano, líder del Movimiento Cristiano de Liberación, y Harold Cepero, otro miembro de la oposición cubana.

– Al margen de la versión oficial, la familia de Payá ha venido insistiendo en la intervención de un segundo coche, un “Lada rojo”, un auto “típico de los agentes de la Seguridad del Estado”

– Ese u otro coche embistió al Hyundai alquilado que conducía Carromero, según comunicó el sueco Aaron Modig, que era el cuarto ocupante, a la familia de Payá. Modig fue exonerado de responsabilidad y pudo regresar a su país, pero no ha vuelto a decir una sola palabras sobre el accidente.

– Las fotos del vehículo siniestrado muestran el hundimiento de la parte trasera, donde iban los fallecidos, con una huella de golpe lateral en el lugar en que viajaba Payá que aparentemente corresponde a un impacto fortísimo, a muy alta velocidad, que no se ha podido comprobar en juicio, según su abogado (más detalles unas líneas adelante).

2.- Aunque con gran prudencia, el abogado de Carromero, José María Viñals, ha expuesto algunas irregularidades del proceso judicial, que revelan falta de garantías:

– No se realizó un examen técnico del “impacto sobre los materiales que colisionaron, un árbol y el vehículo”, frase formalmente cautelosa que sugiere una discrepancia de la versión oficial del accidente.

– Además, la velocidad a que iba el vehículo siniestrado no quedó “acreditada”.

– Tampoco se hizo foto de la señalización “ni se acreditó dónde estaba en el momento del accidente”, lo que indica que “no era la adecuada”.

– Días antes del juicio “se reseñalizó la carretera”, lo que revela que “admitieron que el tramo no estaba bien señalizado

– El juicio fue el propio de un país en el que las garantías del Estado de Derecho brillan por su ausencia.

– Carromero fue acusado de un delito de homicidio por imprudencia y condenado a cuatro años de cárcel, inculpación y sanción que posiblemente nunca le habrían correspondido en un país democrático con elementales garantías judiciales.

3.- No conocemos la verdad de lo ocurrido por las circunstancias especiales que han rodeado el accidente, la instrucción de la causa y el cumplimiento de la sentencia:

– No hemos oído la versión de Carromero, que fue obligado a guardar silencio desde su detención.

– Tampoco ha hablado Modig tras revelar en un primer momento la acción de un segundo coche contra ellos; no es exagerado suponer que su silencio es resultado de una amenaza.

– El Gobierno español se ha mostrado sumamente discreto mientras gestionaba con el Gobierno cubano para traer al preso a España y aún hoy guarda un silencio sepulcral sobre lo ocurrido.

– La evidencia de la imposición de silencio que todo ello significa le ha llevado a Carlos Payá, hermano de Oswaldo y residente en Madrid, a denunciar la existencia de una “omertá” (ley del silencio) que también se ha querido “imponer a la familia”

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 Si el silencio tiene alguna explicación es la necesidad de cautela para lograr traer a Ángel Carromero a España y librarle del infierno de las cárceles cubanas. En este trágico episodio tiene una importancia capital el hecho de que el español hubiera viajado a Cuba para entrevistarse con la oposición, algo que el régimen castrista repudia y trata de impedir. Posiblemente no había sido advertido de los peligros de conducir en Cuba cuando se está en contacto con personas que odia el régimen.

En todo caso, no es el momento de construir especulaciones sino de exigir aclaraciones. Tenemos derecho a conocer la verdad de lo que pasó en aquel inexplicado accidente, en la estancia de Carromero en las sedes policiales, en la instrucción del proceso, en el desarrollo del juicio y tras los muros de las cárceles. La “omertá” que denuncia Carlos Payá no puede continuar por más tiempo. Este caso no puede quedar al margen de la información debida a la opinión pública, aunque la transparencia ofenda al régimen cubano. Esperamos la verdad.