La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Bárcenas sacando la lengua

Un retrato de Luis Bárcenas ha adquirido urgente y fugaz fama en este tiempo en que cualquier polémica forzada basta para ganar notoriedad. El cuadro no es bueno. Su peculiaridad es que Bárcenas aparece sacando la lengua, aunque el gesto hay que explicarlo ya que no es fácil captarlo de entrada. Pero se ha dado a conocer porque su autor ha inventado una censura del organizador de la exposición, un Ayuntamiento. Cóctel perfecto para hoy: un político prohíbe un cuadro sobre Bárcenas. Gran indignación. Protesta encrespada. Ya pueden venir a ver la muestra para satisfacer su curiosidad. Y a lo mejor hasta hay quien paga y se lleva el artefacto.

El artista ha realizado su propio lanzamiento con el guión infalible de la persecución al creador rebelde. Lástima que todo haya sido mentira, lástima que todo haya sido, o sea, éticamente reprobable. Ya sé que a algunos estos juicios les parecerán exageraciones. Por las redes sociales circulan denuncias anónimas contra la cordura. Pero otros no perdemos la capacidad de sorprendernos por las tergiversaciones que buscan objetivos rentables a costa de lo que sea.

La censura nunca existió en este episodio. Lo que hubo fue una opinión de la alcaldesa de Arenas de San Pedro, promotora de la exposición, sobre la no adecuación del cuadro de Bárcenas sacando la lengua (y otros de Emilio Botín y Rodrigo Rato repitiendo el gesto) en una exhibición dedicada al poeta León Felipe, y una propuesta posterior para que los cuadros fueran sustituidos por otros más acordes con el objetivo de la muestra. Es decir, hubo una opinión perfectamente legítima y una recomendación, no una decisión de prohibir que se colgara el cuadro. De hecho, la recomendación de la alcaldesa no fue atendida y la exposición siguió adelante. Pero al pintor, de cuyo nombre no me acuerdo y, como diría Paco Umbral, ahora no quiero levantarme a comprobarlo, le faltó tiempo para declararse víctima de un atropello.

En el campo de la comunicación cuentan más las primeras impresiones y las primeras versiones, aunque se acabe demostrando que su parecido con la realidad sea mera coincidencia. Luego cuesta mucho reponer la verdad. Este pintor, de cuyo nombre sigo sin acordarme, habrá hecho posiblemente un negocio con lo suyo a costa de una artimaña y un abuso de la comunicación. Quienes se interesen por el montaje pueden visitar la edición de El Mundo del 8 de agosto, que le dedica una página, en la que puede leerse que acusan a una alcaldesa de “censurar un cuadro satírico” de Bárcenas “en una exposición dedicada al poeta León Felipe” y en la que queda claro que, contra lo que parece al primer vistazo, en realidad no hubo censura de ningún tipo. Sugestivo.