La Libertad más frágil

Libertad de expresión, libertad de Prensa, libertad de imprenta y, desde 1948, derecho a la información son términos que expresan una de las aspiraciones más vitales del ser humano. La libertad de hablar, escribir y difundir por cualquier medio es un valor básico sin el cual no es posible organizar una sociedad justa, y exige el respeto correspondiente de todos los ciudadanos, desde el primero al último, a tal tesoro individual y social.

- Justino Sinova -

BLOG: Alergia a la libertad de expresión

La reacción de Juan Carlos Monedero y otros compañeros de Podemos a las noticias sobre supuestas irregularidades en la gestión económica de sus asuntos  revela el fastidio de un complejo de superioridad que contiene alergia a la libertad de expresión ajena. Esa libertad que usan tan rotundamente para desprestigiar al contrario la toman como un inconveniente cuando la practican los demás para informar y opinar de sus posibles irregularidades y la respuesta es entonces una descalificación de quienes osan practicar tal aventura.

Por eso las “explicaciones” de Monedero a las noticias sobre subvenciones bolivarianas cobradas sin cumplir las obligaciones legales se reducen a acusar a los demás, entre otras cosas, de tenerles miedo. Desde las alturas de una posición de prepotencia solo se ven comportamientos indignos en las gentes de allí abajo. También Iñigo Errejón reaccionó de forma parecida cuando se descubrió su incumplimiento del contrato que firmó con la Universidad de Málaga. Tania Sánchez, que aún no es de Podemos pero está en la órbita, ha replicado con desdén las informaciones sobre las abundantes subvenciones concedidas a su hermano por el Ayuntamiento en el que ella era concejal. Y no hay rastro de explicación de Pablo Iglesias a los datos sobre salarios en negro de la televisión que gestiona.

Hay un radical contraste entre la exigencia de explicaciones ajenas y la ausencia de explicaciones propias. Podemos no ha entrado en la normalidad de la vida pública, en la que hay que responder de los actos propios ante la mirada de los otros. Despreciar las denuncias no es el método, sino la prueba de que no interesa la transparencia que tanto se reclama sino la ocultación.

Podemos demuestra aversión a la información libre y plural; lo indica su pretensión de controlar los medios de comunicación, de lo que ya hemos dejado constancia aquí. No existe aún noticia completa sobre el plan pero sí datos para entender sus intenciones. La última información  publicada ofrece algunos detalles que sugieren la dimensión del propósito. Por ejemplo, el deseo de intervenir con objeto de “equilibrar -dicen- el panorama de medios públicos y privados para evitar la presencia de grandes poderes financieros y el duopolio existente en su control y en las plataformas de gestión y difusión de los contenidos, físicos o digitales“. No hay que esforzarse mucho para entender que Podemos alude a la nacionalización de medios, como ha ocurrido en Venezuela, que padece un régimen al cual los dirigentes del nuevo partido admiran.

La libertad de información y de opinión es un asunto capital. Como demuestra la historia, las operaciones de control político del derecho humano a la informacion, que incluye el derecho a la opinión y a la libertad de creación y de gestión de medios, acaban matando o dejando malherida esa libertad esencial y, por ende, la propia democracia.